Hasta hoy día, la única profecía que viene cumpliéndose minuciosamente, es la que proclamaron desde el desierto la mayoría de los sabios de la Antigüedad Clásica, y la que el Cristianismo completó con su compleja teleología. Esto es, en los últimos tiempos, los imbéciles ocuparán el lugar del poder, y los sabios, los varones santos, deberán esperar en vigilia y oración, la aceleración de la caída, símbolo de la hecatombe final, cuyas propiedades ha definido la física moderna como el principio de inercia. A medida que los objetos se acercan al suelo, su velocidad se acelera y se agrava.Vuelvo otra vez a esa joya de la apologética moderna- única manera de hacer arte cristiano hoy día, ya que la ceguera e hipoacusia caracteriza nuestro modo de ver las cosas- que es Apocalypto, película católica realizada por Mel Gibson, y me pregunto cómo Occidente puede estar tan a la deriva, al considerar, siquiera a la ligera, las profecías de los mayas para el 2012, una civilización bárbara que, en su misma génesis, en sus hábitos cultuales, y en sus inhumanos sacrificios rituales, estuvo destinada a perecer. Todo parece indicar que los hombres que viven hoy día prefieren los vaticinios de la vulgaridad a las sólidas profecías del Nuevo Testamento.
Para mi amigo Adrian J.
